Autor: Eduardo Russo

Soy Argentino, Profesor de Historia y Técnico Superior en Turismo Sustentable y Hospitalidad, pero ante todo soy abuelo, padre y esposo. Mi vida cambió tras un Infarto Agudo de Miocardio en el año 2011. El haber sobrevivido, (estadísticamente sólo supera un IAM el 50% de quienes lo padecen) generó en mí un nuevo enfoque para ver la "realidad", y el tiempo, fue construyendo en mi alma una adicción, la de disfrutar la vida y viajar todo lo posible. Vivo tratando de identificar y percibir lo importante de cada segundo (no siempre lo logro), e intento vivir la vida, perdón por la redundancia. Agradecido y enamorado de mi familia, procuro disfrutar al máximo junto a ellos; mi otro amor, un poquito menos que mi sentimiento por Rocío y Antonia (mis hermosas nietitas), es viajar todo lo posible, y si es volando, mucho mejor. En fin, la idea de este blog, es compartir con quien se arrime, las experiencias de viaje, pero teniendo en cuenta que el bolsillo de un docente no da para mucho!!!😉

Restó Ambigú. Pto. Madryn (Un lujo de vez en cuando)

Cansados de trajinar todo el día, decidimos dormir tempranito, pues mañana partiríamos rumbo a Península de Valdés; pero previamente el hambre convocaba nuestra presencia en algún restaurante. En base a comentarios de Foursquare y de Tripadvisor, optamos por Ambigú,  Av. Julio A. Roca 99. Además, el comercio a las 19.30hs ya se encontraba abierto para cenar .

Entramos y estábamos solitos, parecía que habíamos contratado el restaurante para una velada íntima.

Ambigúambigú

Elegimos una mesa junto al ventanal que da a la Avenida Roca (ojalá, algún día cambien el nombre de la Avenida en respeto a los pueblos originarios), la camarera un sol, muy atenta, simpática, en síntesis una genia, nos trajo la carta y nos orientó en la selección del menú; lamento no haber preguntado su nombre para postearlo.

VistaIngreso

En las fotos anteriores se aprecia la vista de la mesa a la Av. Roca, y la puerta de ingreso desde el interior.

Junto a las bebidas, llegaron unas cazuelitas con calamar al escabeche, y quesito con ciboulette, exquisitas.

DSC01484cazuelitas

Entre pancito y pancito me puse a leer la historia de lugar, que comienza en el año 1905, cuando llegan de luna de miel a Puerto Madryn, Mr Henry Cecil James y su Sra. esposa Ana María Bianchio. Alrededor del año 1912 deciden comprar este lote para construir su vivienda y oficinas, la cual habitarían un año después. Debido a problemas en el techo (se llovía), en 1930 decidieron reformarla y colocaron el techo de chapa que actualmente la carateriza.
Mr. James fué cónsul inglés (ad honorem) y al renunciar fué gerente del Banco de Londres y América del Sur (el primer banco en nuestra ciudad), que estaba ubicado sobre la calle Roque S. Peña…

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…para más datos ver: http://www.ambiguresto.com/historia-restaurant-ambigu.html

Esa noche comimos livianito. Tan sólo pedimos una milanesa napolitana con puré, y milanesitas de peceto a la fugazzeta con papas fritas a la provenzal (se encontraba en sugerencias del chef con un nombre raro).

DSC01491plato

Todo muy rico y abundante!!!

El postre decidí saltearlo para zambullirme en un café, mi esposa le entró a un flan casero con crema y dulce de leche (no me dio tiempo a registrarlo fotográficamente,jajaja).

Pasamos casi toda la velada solitos. Aproximadamente a las 21.00hs, el restaurante repentinamente se llenó. LLegó la delegación de un club deportivo, varias parejas, familias,etc.

En síntesis, comimos muy bien y rico, la atención excelente, el ambiente cálido y con música agradable. El precio pagado en Mayo de 2015 fue $ 452.- (aproximadamente U$S 50) con tarjeta de crédito. Si bien no es barato, y tampoco es para hacerlo todos los días (soy docente), lo considero un precio, quizás, un tanto elevado, pero la calidad de los platos, y la calidez del lugar lo justifican.